lunes, 23 de noviembre de 2009
jueves, 19 de noviembre de 2009
Alfred Wegener

Investigando en la Biblioteca de la Universidad de Malburgo, donde enseñaba en 1911, Wegener se sorprendió por el hallazgo de fósiles idénticos en estratos geológicos actualmente separados por océanos. Fue notificado de que los continentes en el globo encajaban todos como un rompecabezas. Wegener usó facciones del paisaje, fósiles y climogramas para demostrar y apoyar su hipótesis de la deriva continental Ejemplos de rasgos del paisaje como las montañas de África y Sudamérica alineadas; también yacimientos de carbón en Europa alineados con yacimientos en Norteamérica. Wegener también se sorprendió de que fósiles de reptiles como Mesosaurus y Lystrosaurus fueran hallados en lugares ahora separados por océanos. Wegener supuso que aquellos reptiles vivieron alguna vez en una única masa de tierra que posteriormente se separó.
A partir de 1912, se anexa públicamente a la teoría de la "deriva continental"("continental drift"), según la cual todos los continentes estuvieron una vez unidos en una única masa de tierra (Pangea) que posteriormente se fragmentó y dio origen a los continentes actuales, que seguirían desplazándose como barcos a la deriva.
En 1915, en su obra The Origin of Continents and Oceans "El Origen de los Continentes y los Océanos" (Die Entstehung der Kontinente und Ozeane), Wegener publicó la teoría de que, en principio, había sólo un continente único y enorme, que en posteriores ediciones, Wegener denominó "Pangea", que significa "Todas las Tierras", y extrajo pruebas de varios campos. Ediciones posteriores, que fueron publicadas durante los años veinte, presentaron mayor cantidad de pruebas. La última edición, publicada antes de su intempestiva muerte, reveló la importante observación que los océanos poco profundos eran geológicamente los más jóvenes.
Tsunamis



Los terremotos submarinos provocan movimientos del agua del mar (maremotos o tsunamis). Los tsunamis son olas enormes con longitudes de onda de hasta 100 kilómetros que viajan a velocidades de 700 a 1000 km/h. En alta mar la altura de la ola es pequeña, sin superar el metro; pero cuando llegan a la costa, al rodar sobre el fondo marino alcanzan alturas mucho mayores, de hasta 30 y más metros.
El tsunami está formado por varias olas que llegan separadas entre sí unos 15 o 20 minutos. La primera que llega no suele ser la más alta, sino que es muy parecida a las normales. Después se produce un impresionante descenso del nivel del mar seguido por la primera ola gigantesca y a continuación por varias más.
La falsa seguridad que suele dar el descenso del nivel del mar ha ocasionado muchas víctimas entre las personas que, imprudentemente, se acercan por curiosidad u otros motivos, a la línea de costa.
España puede sufrir tsunamis catastróficos, como quedó comprobado en el terremoto de Lisboa en 1755. Como consecuencia de este sismo varias grandes olas arrasaron el golfo de Cádiz causando más de 2.000 muertos y muchos heridos.
En 1946 se creó la red de alerta de tsunamis después del maremoto que arrasó la ciudad de Hilo (Hawaii) y varios puertos más del Pacífico. Hawaii es afectado por un tsunami catastrófico cada 25 años, aproximadamente, y EEUU, junto con otros países, han puesto estaciones de vigilancia y detectores que avisan de la aparición de olas producidas por sismos.
Terremotos
Movimientos sísmicos
La intensidad o magnitud de un sismo, en la escala de Richter, representa la energía liberada y se mide en forma logarítmica, del uno al nueve. La ciencia que estudia los sismos es la sismologia y los científicos que la practican, sismólogos.
La estadística sobre los sismos a través de la historia es más bien pobre.Se tiene información de desastres desde hace más de tres mil años, pero además de ser incompleta, los instrumentos de precisión para registrar sismos datan de principios del siglo XX y la Escala de Richter fue ideada en 1935.
Un terremoto de gran magnitud puede afectar más la superficie terrestre si el epifoco u origen del mismo se encuentra a menor profundidad. La destrucción de ciudades no depende únicamente de la magnitud del fenómeno, sino también de la distancia a que se encuentren del mismo, de la constitución geológica del subsuelo y de otros factores, entre los cuales hay que destacar las técnicas de construcción empleadas.
Los intentos de predecir cuándo y dónde se producirán los terremotos han tenido cierto éxito en los últimos años. En la actualidad, China, Japón, Rusia y Estados Unidos son los países que apoyan más estas investigaciones. En 1975, sismólogos chinos predijeron el sismo de magnitud 7,3 de Haicheng, y lograron evacuar a 90.000 residentes sólo dos días antes de que destruyera el 90% de los edificios de la ciudad. Una de las pistas que llevaron a esta predicción fue una serie de temblores de baja intensidad, llamados sacudidas precursoras, que empezaron a notarse cinco años antes.
Otras pistas potenciales son la inclinación o el pandeo de las superficies de tierra y los cambios en el campo magnético terrestre, en los niveles de agua de los pozos e incluso en el comportamiento de los animales. También hay un nuevo método en estudio basado en la medida del cambio de las tensiones sobre la corteza terrestre. Basándose en estos métodos, es posible pronosticar muchos terremotos, aunque estas predicciones no sean siempre acertadas.
