martes, 10 de noviembre de 2009

lunes, 9 de noviembre de 2009

Canción Laika

http://www.youtube.com/watch?v=HazBalqkJrU

Laika , una perrita astronauta


En los años 60, la historia de Laika conmovió a medio mundo. Esta perrita ha pasado a los anales de la historia como el primer ser viviente enviado al espacio y hoy podemos decir que contribuyó decisivamente a abrir el camino del hombre al espacio. El lanzamiento del Sputnik 2, una nave con forma de cono que medía poco más de un metro y pesaba 500 kilos de peso, se realizó el 3 de noviembre de 1957.

Antes del lanzamiento, nuestra pequeña amiga había sido entrenada para pasar de soportar las difíciles condiciones de la vida en la calle a las del desconocido espacio. Sin embargo, a pesar de toda la preparación, Laika murió una semana después del despegue, abriendo el camino a los futuros viajes especiales.

En la ciudad de las estrellas, en las cercanías de Kaliningrado, se halla un gran monumento en honor a los héroes espaciales rusos. En una pequeña sección, asomándose desde detrás de los cosmonautas, con orejas atentas, se puede observar a Laika como una joya más de la cosmonáutica rusa.

martes, 3 de noviembre de 2009

La concepción del mundo según los egipcios


El primer dios en aparecer fue Amón-Ra que nació del océano . De Amón-Ra salio el dios del aire Shou y la diosa de la humedad Tefnout . Estos do s dioses engendrarón a la diosa del cielo Nut y al dios de la tierra Geb . El curpo de la diosa Nut forma la boveda celeste . El sol Y las estrellas recorren su forma en su curso diario .Shou el dios del aire sostiene a Nut con sus dos brazos , permitiendole seguir en lo alto del universo .Así la separa de Geb el dio de la tierra.

SMOS


El satélite SMOS, nueva pupila galáctica para entender mejor nuestro planeta

París, 3 nov (EFE).- A 760 kilómetros de la superficie terrestre orbita desde hoy el satélite franco-español SMOS, la nueva pupila galáctica de la Agencia Espacial Europea (ESA) para entender mejor las transformaciones del Planeta Azul.

El SMOS, segundo satélite del programa de seis misiones de observación de la Tierra de la ESA -dentro del programa Planeta Vivo-, se encargará de estudiar la salinidad de los océanos y la humedad del suelo terrestre, parámetros que servirán para ayudar a los científicos a predecir la evolución del cambio climático.

Con este proyecto múltiple, la Agencia pretende profundizar en el conocimiento del sistema de la Tierra y la forma en la que la actividad humana afecta en los procesos naturales del planeta.

Los datos relativos a la salinidad de la superficie marina que aporte el "Soil Moisture and Ocean Salinity" (SMOS) facilitarán la comprensión de las corrientes oceánicas, mientras que la información sobre la humedad del suelo favorecerá una mejor pronóstico de los acontecimientos meteorológicos.

En sus cinco años de vida útil, las "fotografías" que genere el SMOS -que se procesarán en el centro espacial de Villafranca, al noroeste de Madrid- beneficiarán, entre otros, a meteorólogos, marinos, agricultores, pescadores y agencias de gestión hidráulica.

"El océano guarda y transporta, vía las corrientes submarinas, enormes cantidades de calor" que la variación de la salinidad es capaz de desregular, acrecentando así el cambio climático, explica Pierre-Yves Le Traon, del instituto francés dedicado a investigar los mares.

Respecto al segundo de los cometidos del SMOS, conviene remarcar que "la disponibilidad de agua será un componente más importante en los cambios en los ecosistemas que la variación de la temperatura", señala Yann Kerr, uno de los responsables franceses de la misión.

Analizar la cantidad de agua de la superficie ayudará a distintos países a gestionar sus recursos acuíferos y a predecir los riesgos de incendios, las variaciones del clima y la posibilidad de plagas agrícolas, indicaron los responsables del proyecto.

Basura espacial


Se denomina basura espacial a todo objeto artificial presente en las órbitas terrestres y que ya está en desuso. Esta basura está formada por satélites que ya cumplieron su vida útil, cohetes y fragmentos de ellos derivados de colisiones y explosiones, miles de pedazos de aparatos desprendidos por diferentes causas y objetos provenientes de la actividad de los astronautas fuera de las naves o desechos originados en las propias estaciones espaciales.

Estos elementos de basura espacial constituyen un verdadero peligro para las expediciones científicas debido a las elevadas velocidades a las que se mueven, la situación de la basura espacial solo podrá mejorar si se realizan esfuerzos coordinados y sistemáticos para prevenir el riesgo de impactos…

La basura espacial puede llegar a ser un problema serio muy pronto, por lo que se han hecho intentos de “limpiar” el espacio, pero hasta ahora con poco éxito, por falta de posibilidades tecnológicas y, sobre todo, porque no es viable desde el punto de vista económico.

La National Aeronautics and Space Administration (NASA), la Agencia Espacial Europea (ESA), el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia (CNES) la Agencia India de Investigación Espacial, entre otros organismos aúnan esfuerzos para resolver esta situación. Todos coinciden en que lo primero es detectar la basura con la ayuda de radares, después se deberían enviar transbordadores a recoger esos desperdicios, ”una especie de camión de basura cósmico“, pero el costo de cada lanzamiento puede superar el medio millón de euros, por lo cual tener este servicio para capturar esos objetos inútiles genera el rechazo por parte de muchos gobiernos.

Curiosamente la propia actividad cósmica tiene su propio sistema de limpieza sin intervención humana, ya que la densidad de la atmósfera varía siguiendo ciclos de unos 11 años, ciclos que corresponden a los picos de la actividad solar, así la atmósfera aumenta de volumen, y los objetos entran en rozamiento con ella, parte de ellos cae a la Tierra y otra parte se disuelve en las capas altas. Este sistema de autolimpieza no es suficiente pero imitándolo también se analizan varias medidas para atraer la basura espacial hacia la atmósfera terrestre.

Dato curioso: un guante perdido por el astronauta del Geminis, Edward White, en 1965, durante una caminata espacial, se convirtió durante el mes que estuvo en órbita en “la prenda de vestir más peligrosa de la historia“, pues viajaba a una velocidad de 28 mil kilómetros por hora.